La Creación de Adán, de Miguel Ángel. El Creador, junto a las figuras que lo rodean y a la túnica, tiene la forma del cerebro humano.
El primer paso sobre la arena virgen da principio a una irreversible deriva hacia el conocimiento y hacia la libertad. Y aquel día primigenio el hombre supo que su camino son todos los caminos, que su peregrinaje conduce en todas direcciones.
Después vino la noche, y con ella el miedo, y bajo las primarias estrellas se conoció a sí mismo tan insignificante como una mota de polvo en mitad de la nada, y al mismo tiempo se supo tan poderoso como un dios.
Y será dado el día en que de nuevo el Hombre dirija su mirada hacia la arena del suelo, y con sus manos desnudas arranque a la Tierra un trozo de barro, lo moldee y le dé su forma. Quizá entonces podrá soplar sobre él su aliento de vida, y la Historia dará comienzo otra vez, interminablemente.
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