La Creación de Adán, de Miguel Ángel. El Creador, junto a las figuras que lo rodean y a la túnica, tiene la forma del cerebro humano.
Aquella primera infracción en el Edén no fue tentada, sino un acto consciente de desobediencia. Desde aquel inicial instante, el gran mono desnudo se irguió sobre sus dos piernas y, por vez primera, su cabeza se alzó para mirar al horizonte.