29 febrero 2012

Reseña. Las aventuras de un libro vagabundo. Paul Desalmand.


 
   

       Traigo hoy a capilla un regalo que me fue hecho no recuerdo por qué, aunque si por quién, que es lo que verdaderamente importa. Siempre he pensado que un libro es un regalo de valor incalculable, un don, como los que otorgan las hadas de los cuentos al nacer los príncipes y princesas,

26 febrero 2012

Pulvis es et in pulverum reverteris.






     Esta semana los católicos han celebrado su "miércoles de ceniza", día que da inicio a un período de sacrificio, ayunos, abstinencias varias y preparación espiritual para la llegada de la semana en que se conmemora la pasión y crucifixión de Jesús de Nazaret (algunos cristianos celebran también la Resurrección).

    Recuerdo sin nostalgia y con ninguna añoranza estos días tan señalados cuando siendo niño, en la década de los setenta del pasado siglo, aparecía un día de repente un sacerdote en el colegio con disposición sumarísima a mancharnos la frente de ceniza, pronunciando la tremenda sentencia: "Polvo eres, y en polvo te convertirás"

19 febrero 2012

Reseña. Rayuela. Julio Cortázar. ( II )

 

 

- No, viejo, eso se hace más bien del otro lado del mar, que no conocés. Hace rato que no me acuesto con las palabras. Las sigo usando, como vos y como todos, pero las cepillo muchísimo antes de ponérmelas.

... Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. 

13 febrero 2012

Reseña. Rayuela. Julio Cortázar. ( I )

  



    En uno de sus libros Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. El tipo murió de un síncope, y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guarda, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación.

11 febrero 2012

La monja de Lisboa.




    María de Meneses nació en Lisboa en 1551. Huérfana de padre y madre, a los once años ingresa como novicia en el Monasterio de la Anunciada, profesando en 1567 como sor María de la Visitación de Nuestra Señora, aunque sería después más conocida como La monja de Lisboa. Fue una mujer profundamente religiosa y respetuosa con los valores y normas establecidos por la Iglesia, y que adoptó a pies juntillas el modelo de santidad del Concilio de Trento.

07 febrero 2012

De libros: lo que me dieron y lo que me dan.

    De infante me introduje en el mundo de la fantasía del Tebeo, en el de los cuentos de Andersen (por suerte antes de que Disney viniera a moldear de forma industrial, como los donuts y las fleptodomias anumeladas, la imaginación de los niños); de la mano de Saint-Exupéry visité planetas con una sola flor, lloré desconsolado la muerte de su Principito; con Juan Salvador Gaviota aprendí que el vuelo tenía otro sentido más allá de la mera supervivencia, que no era imprescindible la bandada, y que dentro de ella no era posible volar con libertad.

   Con Salgari navegué los mares de Malasia, y con Verne recorrí el planeta, tanto por aire como debajo del mar, y llegué al mismísimo núcleo de la Tierra. De la mano de Sinuhé conocí el gran imperio egipcio, el de los grandes faraones, y  aprendí a desconfiar  de las mujeres cuyo seno es más ardiente que el fuego.

01 febrero 2012

Me acerco a Cortázar. Supongo que hago bien.



  Basta mirar un momento con los ojos de todos los días el comportamiento de un gato o de una mosca para sentir que esa nueva visión a que tiende la ciencia, esa des-antropomorfización que proponen  urgentemente los biólogos y los físicos como única posibilidad de enlace con hechos tales como el instinto o la vida vegetal, no es otra cosa que la remota, aislada, insistente voz con que ciertas líneas del budismo, del vedanta, del sufismo, de la mística occidental, nos instan a renunciar de una ver por todas a la mortalidad.

(Rayuela, cap. 151)


   ¿Cómo convencerá el asesinado a su asesino de que no ha de aparecérsele?

(Rayuela, cap. 118)