Caminar hasta el horizonte al atardecer para atrapar el color rojo que viste el cielo a esa última hora del día. Una criada disecada que se mueve sobre una tabla con ruedas y sabe encender el fuego que aviva las viejas historias del maestro taxidermista:
"Hablaba el fuego con sus dientes antiguos; componía espigas y las desgranaba. Cada espiga una historia, cada historia una sonrisa.

