Recuerdo esos días, recuerdo el aire y la luz de esos días, porque fue la primera vez que sentí los mismos sintomas que mi padre, esa oscura ansiedad que me oprimía el pecho. Por primera vez, como mi padre, sentí la alegría y la tristeza de ser un hombre solitario, y ansié metas distantes y aguardé la mañana seguro de grandes acontecimientos, y por la noche me estremecí de imprecisos deseos, percibiendo voces y ruidos remotos suspendidos como esferitas en la laxitud de las sombras, desplazándose según el viento.(Del cuento "Todos los veranos")
Por Telma, amiga ultramarina, tan añorada como lejana, he tenido la oportunidad de conocer a Horaldo Conti. Lo he conocido en profundidad, a través de sus cuentos, de su escritura. Porque a Conti no se le puede conocer en el sentido vulgar del término.

