01 febrero 2012

Me acerco a Cortázar. Supongo que hago bien.



  Basta mirar un momento con los ojos de todos los días el comportamiento de un gato o de una mosca para sentir que esa nueva visión a que tiende la ciencia, esa des-antropomorfización que proponen  urgentemente los biólogos y los físicos como única posibilidad de enlace con hechos tales como el instinto o la vida vegetal, no es otra cosa que la remota, aislada, insistente voz con que ciertas líneas del budismo, del vedanta, del sufismo, de la mística occidental, nos instan a renunciar de una ver por todas a la mortalidad.

(Rayuela, cap. 151)


   ¿Cómo convencerá el asesinado a su asesino de que no ha de aparecérsele?

(Rayuela, cap. 118)

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