"el hijo tiene derecho a proceder de una relación de amor entre sus padres y nunca como fruto de un aquelarre químico de laboratorio".
La frase procede del documento publicado por el obispo de Córdoba, titulado Navidad y familia, quien con manifestaciones como esta presta apoyo, sin pretenderlo, a quienes propugnamos una sociedad más laica. Su anacronismo y su carácter reaccionario son evidentes, y demuestran hasta qué punto hay sectores dentro de la iglesia católica desfasados con respecto a la moral imperante aun dentro del propio catolicismo. Por supuesto que los hijos tienen derecho a una relación de amor entre sus padres, pero en ocasiones se dan circunstancias que lo impiden, como un divorcio, o un accidente de trabajo, o un cáncer. Por no hablar de los hijos de puta, que también se ven privados de este derecho, aunque no sean fruto de una pipeta de laboratorio sino de una transacción comercial. Resulta ilustrativo, a la par que cómico, que un señor que dice convertir el pan en carne y el vino en sangre use el término de aquelarre químico para referirse a la fecundación in vitro. No me queda más remedio que acordarme de Marge Simpson cuando exclama: ¿qué clase de personas civilizadas se comen el cuerpo y beben la sangre de su salvador?
"Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa. Él aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad. El varón es signo de fortaleza, representa la autoridad que ayuda a crecer. La mujer tiene una aportación específica, da calor al hogar, acogida, ternura. El genio femenino enriquece grandemente la familia. Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa".

No son de este mundo, y el que pregonan no me gusta. Descerebrados con un micrófono, eso son.
ResponderEliminarDemasiados micrófonos, incluido este tan pequeño. Quizá la solución sea dejarlos clamar solos en su desierto. Un abrazo, Emilio.
Eliminar"el hijo tiene derecho a proceder de una relación de amor entre sus padres y nunca como fruto de un aquelarre químico de laboratorio".
ResponderEliminarYa se lo dije yo a mi suegra, que cómo iba a educar yo a mis hijas en una religión que las considera "un aquelarre químico de laboratorio".