"... la poesía sólo se siente feliz cuando encuentra a alguien que sabe escuchar. Por eso busca poco en los púlpitos o en las tribunas, y explora con una discreta complicidad los rincones solitarios donde se refugian las dudas y la paciencia. La sabiduría que merece la pena, aquella que alimentan los años al mezclarse con el fondo concreto de una vida, busca incertidumbre en sus propias razones para evitar los dogmas, habla poco y prefiere cultivar una curiosa atención por las historias ajenas.
... porque saber decir no es exactamente lo mismo que saber hablar. Inventar palabras resulta fácil. Sólo consigue aprender a escribir poemas y novelas quien alcanza el arte de elegir bien y de un modo personal las palabras dichas, quizá sin caer en la cuenta, por los otros".
Luis García Montero.
Entonces.
Entonces era otoño en primavera
o tal vez al revés:
era la primavera semejante al otoño.
Azuzadas de pronto por el viento,
corrían veloces las sombras de las nubes
por las praderas soleadas.
Inesperadas ráfagas de lluvia
lavaban los colores de la tarde.
¿De cuándo ese carmín que fue violeta?
¿De dónde
el oro que era ocre hace un instante?
Los silbos amarillos de los mirlos,
el verde desvaído a que apuntaban,
la luz, la brisa, el cielo inquieto:
todo nos confundía.
Con un escalofrío repentino
de temor, y nostalgia,
evocamos entonces
la verdad fría y desnuda de un invierno
no sé si ya pasado o por venir.Ángel González Muñiz.Otoños y otras luces.

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